Baudelaire pintor de gatos

En sus primeras manifestaciones anímicas, el hombre carece de patrimonio lírico. Los cuatro horizontes de su reducto avasallan el vuelo presentido y marginan los límites de un precario conformismo. Hay un desarticulado latir de imprecisas certidumbres, sí. Pero no existen precedentes. Y el hombre —m...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Norrié de Jauregui, María Ángelica
Formato: Articulo
Lenguaje:Spanish / Castilian
Publicado: 1948
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/14442
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Descripción
Sumario:En sus primeras manifestaciones anímicas, el hombre carece de patrimonio lírico. Los cuatro horizontes de su reducto avasallan el vuelo presentido y marginan los límites de un precario conformismo. Hay un desarticulado latir de imprecisas certidumbres, sí. Pero no existen precedentes. Y el hombre —materia integral— da inconsciente vida a su otra fuerza, con la copia servil de la materia misma. De este modo, su norte se cercena en el escaso panorama de sus pupilas y el inmediato asir de sus manos. No más allá. Es precisamente entonces, cuando las rocas cuaternarias de Madeleine, se sienten heridas por el inidóneo cincel del genio incipiente. En tan pobre cuna nace el primer artista: el pesebre de Belén no carece de precursores.