El acuerdo de San Nicolás
La batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) puso fin al gobierno de Rosas. No significó, ni con mucho, la eliminación total y definitiva de un sistema elaborado tenaz y pacientemente durante cerca de veinte años. Hábitos arraigados hacían imposible una ruptura total con el sistema fenecido. Por otr...
| Autor principal: | |
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| Formato: | Articulo |
| Lenguaje: | Spanish / Castilian |
| Publicado: |
1948
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/14426 |
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| Sumario: | La batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) puso fin al gobierno de Rosas. No significó, ni con mucho, la eliminación total y definitiva de un sistema elaborado tenaz y pacientemente durante cerca de veinte años. Hábitos arraigados hacían imposible una ruptura total con el sistema fenecido. Por otra parte si es lícito llamar época de Rosas ese largo período de la dictadura no es menos válida para ese lapso la denominación de época de los proscriptos. Quiere significar esto que la realidad nacional se va forjando entre dos entidades que se repelen. Por una parte, el gobernador de Buenos Aires que logra domesticar a los caudillos de provincias y hacerlos girar en torno a la órbita porteña; por la otra, los emigrados que siendo originariamente unitarios, centralistas, y porteños, escudriñan la realidad histórica de la patria, estudian sus necesidades, plantean sus problemas específicos y dan soluciones teóricas que esperan algún día poner en planta de ejecución. Es así que, desde el momento de la “Joven Generación Argentina” los que en un futuro próximo serán por vida irreconciliables enemigos de Rosas no lo serán del sistema que el dictador proclama pero que no cumple. El sistema federal, arraigado más emocional que racionalmente en las masas, será aceptado primero, por los mal llamados unitarios y luego sostenido con convicción. |
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