| Resumen: | El clima es el conjunto de afecciones atmosféricas que caracterizan una región; en otras palabras, la temperatura particular y demás condiciones atmosféricas y telúricas de cada país o zona. La arquitectura puede tener una finalidad utilitaria o especializada: fábricas, depósitos, estaciones, instituciones bancarias, etc.; pero, al final de todo, es siempre el abrigo del hombre, una protección al mismo, una forma de hacerle agradable la vida y preservarlo de las inclemencias o variaciones del clima, de allí que el estudio del mismo es importantísimo antes de encarar cualquier proyecto en una zona determinada. El clima ha sido el gran creador de formas y unos de los factores más fundamentales para motivar el carácter en la arquitectura. Los países de excesiva luminosidad y elevada temperatura han tenido sus arquitecturas de pequeñas ventanas, aleros, celosías, etc., que desde los árabes, a través del pueblo español, llega a nuestro colonial mientras, en países donde el sol escasea, las ventanas se agrandan, surgen las grandes vidrieras, como en el tudor. No solo el sol, sino las lluvias, la humedad, los vientos, etc., van indicando las formas más adecuadas para defenderse de ellos, los materiales más aptos para resistirlos, las distribuciones más acertadas para contrarrestarlos y, aun los mismos techos, no son iguales en un país seco que en uno lluvioso o aquellos propensos a las nieves. |